Exposición Virtual – Ismael Olabarrieta – Homenaje

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Mar del Plata Argentina 31 de diciembre 1941
El Maestro Ismael Olabarrieta, argentino radicado en Ecuador falleció el pasado mes de febrero en el Ecuador en donde residía hace ya varios años.
Homenaje.

Desde su nacimiento, un 31 de diciembre a las 12 de la noche, Olabarrieta se ha caracterizado por molestar a sus más cercanos seres queridos.
Ha expuesto su obra en infinidad de países de Europa, América y África. Con maestros como Hayter, Romero Resendi-Laxeiro, Camila Loureiro, Laxansky, la escuela Pratt en Nueva York y el grupo Siqueiros de México.
Conoce todas las técnicas del grabado y la estampación, pinta y dibuja con lo que tenga a la mano: semen, óleo, acuarela, acrílico, témpera, sangre, cocacola, café, tinta china, vinilo, mocos.
Su obra se encuentra en importantes colecciones de museos, galerías y en buhardillas de escritores y poetas.

Importantes críticos y escritores han dejado su testimonio sobre la obra de Olabarrieta entre los cuales se destacan los siguientes:

“Periódicamente, los dibujantes nos salvan de la fatiga compulsiva a que nos somete la pintura y la escultura.
Ambas corren obstinadamente una carrera de invenciones y transgresiones; la pintura quiere ser escultura, y la escultura, pintura: incursionan en la ciencia y la tecnología, la propaganda y los medios publicitarios, burlándose, o endiosándolos alternativamente.
La introducción de movimientos, luz y sonido, refuerza su carácter transitorio y su desprecio por la eternidad; derivan de la máquina y desafían cualquier pragmatismo: la eternidad se bota al basurero como una idea caduca que debe ser remplazada por la novedad, lo excitante  y lo improvisado, pero se le concede a un tubo de neón o a un montón de polvo y cenizas situados en mitad de un espacio, un valor místico que desafía cualquier concepción inmanente.
Hay algo de automatismo en casi todos los grandes dibujantes de mano libre que van llenando el papel irremediablemente, como si los dibujantes fueran medios de un mundo perdido y naufragado que ya no parece tener razón de ser, del mundo de ideas y sentimientos humanos. Lo más conmovedor y sólido de los buenos dibujantes es esa condición de sobrevivientes.
El argentino Olabarrieta es un hombre mudo que dibuja como un poseído un mundo extraordinario que sólo existe por su testimonio.
En este juego público, que asume cada vez las características de un apocalipsis colectivo, los dibujantes son los ermitaños, en el desierto”.

-Martha Traba-
Fragmento tomado del Magazine Dominical del Espectador, domingo 25 de mayo de 1960

Ismael Olabarrieta

“Antes de establecerse en Colombia, visitó más de cincuenta países donde asimiló muchas técnicas y muchas experiencias que se plasman en su permanente producción.
Recurriendo a la imagen femenina como MOTIV refleja la agresividad, la violencia y hasta el resentimiento. Olabarrieta, éste gran dibujante y grabador argentino define: Mi pintura es como una trompada, y esta afirmación se siente y se percibe agrediendo al espectador.
Este artista, con dos líneas define un talle, señala una curva, moldea una cadera, allí radica su movimiento y fuerza.
Recibiendo la influencia de los pintores vieneses, Klint y Schiele, el argentino proyecta su propia autenticidad, inyectando al dibujo impulso y expresión, que nos permite afirmar: que Olabarrieta tiene su propio lenguaje original dentro del mundo de la plástica. Su erotismo no se reduce a una simple sensualidad, hay dolor, angustia y tortura, en seres que se transforman en bestias, como se observa en su reciente obra, la serie Débora-Dora. Algo importante en la obra del artista argentino es la expresión a favor de quien sacrifica aún la línea para lograr la fuerza del trazo que caracteriza su obra.
El pintor deforma de manera racional. Conoce la anatomía la cual ha estudiado minuciosamente; la mancha aparece permanente para lograr equilibrio y armonía en todo el cuadro. Figuras solitarias, atmósferas vacías, colmadas con gestos agresivos, donde una mano, una pose, llena el todo; con dos trazos es suficiente. Olabarrieta no mata el movimiento, para captar la esencia, pinta lo fundamental en acción. Podríamos decir que la obra de este artista es una pintura comprometida con la vida.
Definiendo la obra de Olabarrieta concertamos que es un gran artista, para quien lo esencial es el gesto, la expresión y la agresividad de un romántico violento, mordaz, crítico, duro, sin contemplaciones; por eso vale la pena ver su reciente producción para cuestionarnos.”

María Elvira ArdilaEl indiscreto encanto del desencanto, El Siglo, Bogotá, 1989

Fuente: museoarteeroticoamericano.org

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Artículo publicado por el equipo editorial de Primera Plana

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