Ernesto Buzzi el escultor que puso a hablar a las piedras, qepd

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En el día de ayer 11 de septiembre falleció el Maestro Ernesto Buzzi, La Fundación ArteAparte lamenta su partida y le rinde un pequeño homenaje y reconocimiento a su obra y a su vida, publicando un artículo de Juan Manuel Roca tomado del folleto ‘Buzzi’, Banco de la República, Centro Cultural Leopoldo Lopez Alvarez, Pasto, 1993 . Gracias Maestro Buzzi, QEPD

Las Piedras de Ernesto Buzzi

por Juan Manuel Roca

Las cabezas en piedra que ejecuta (no en el sentido guillotinero de la expresión) Ernesto Buzzi, tienen, como casi todo el arte moderno, un remitente que a falta de un mejor nombre se ha señalado como “primitivo”.

Primitivo fue el arte que desde un estadio ajeno al exceso intelectual, a la racionalidad dominante, nutrió la obra de Picasso: la escultura africana. De allí proviene su bella “Cabeza de mujer”. 0 Gauguin, que inspirado en un edificio de Java, hizo su talla de una “Mujer del Caribe”. Los dos alejándose del arte como mera representación. La copiosa escultura de viejas civilizaciones, más numerosas que la pintura, nos dejó un legado extraordinario. Todo lo anterior, para resaltar cómo en la obra de Ernesto Buzzi, hay un remitente casi que inmediato, sin que por esto resulte una reproducción, un agudo parentesco con la estatuaria de la isla de Pascua, aunque no en sus formatos gigantes, sí en la manera como emplaza los volúmenes, como enamora la piedra. Si los profetas han hablado, como señala Aldous Huxley, con la misma voz desde Isaías hasta Marx, uno puede encontrar también en el arte esa voz única, que puede aparecer en la misteriosa escultura de Henry Moore, “Rey y reina”, como en viejas correspondencias del pasado. Estas correspondencias que Moore (citado por Herbert Reed) encuentra, en el caso de la escultura, en las formas: “hay formas universales a las que todos están subconscientemente condicionados y a las que podrían responder si su regulación consciente no las excluyera”, se hacen lugar de encuentros en las piedras escultóricas de Buzzi, como en los rostros alargados de la isla de Pascua.

La figuración en Buzzi prescinde de la racionalidad anatómica, de los rasgos naturalistas, para crear formas cercanas a la abstracción.

Como buen artista, Buzzi es rondado por el duende de las obsesiones, de ahí que su obra sea un coral que canta la misma voz interior de la piedra, bordeando el riesgo de la repetición, si no tuviera la destreza que tiene para encarar cada pieza como una misma, y siempre distinta, empresa escultórica.

Quiero señalar que algunas constantes en las ideas esté ticas de todos los tiempos, no tendrán valor si sólo fueran una suerte de mimetismo. Hay un hilo secreto que une diferentes estadios del arte. Confucio señalaba cómo había que llegar a lo nuevo mediante la revitalización de lo antiguo. Yo veo lo antiguo, no lo viejo, en estas esculturas de Buzzi, y veo su “aku-aku”, una especie de espíritu tutelar que según los habitantes de la isla de Pascua, ayuda a encontrar el sentido de lo que falta. Para ello hay que saber, también, qué es lo que sobra. Buzzi ve clara mente lo que le sobra a la piedra en su formación primitiva, y de ella va extrayendo nuevas formas dictadas por las figuras que duermen entre la hibridez de su materia. Ese dictado del adentro del artista y del adentro de la piedra, son un diálogo misterioso que sólo las formas realizadas dirán si fueron monólogos vacíos o diálogos de sordos.

En el caso de Ernesto Buzzi, naturalmente más en unas piezas que en otras, el hilo conductor, el misterioso puente, se realiza.

Tomado del folleto Buzzi, Banco de la República, Centro Cultural Leopoldo Lopez Alvarez, Pasto, 1993

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Artículo publicado por el equipo editorial de Primera Plana

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