El alquimista en su cubil – Por Gabriél García Márquez

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Hoy, 21 de marzo de 2018, se conmemoran treinta años del fallecimiento de uno de los más importantes artistas colombianos y latinoamericanos del siglo XX, murió muy joven, con apenas 44 años y una carrera consolidada en las grandes capitales del arte como Paris y Nueva York. Excelente  dibujante, pintor y escultor de la figura femenina y un gran estudioso de los grandes maestros de la pintura. Primera Plana y la Fundación ArteAparte le rinden un pequeño homenaje al Maestro Morales, quien repetimos nos dejó muy pronto y con ganas de más de sus obras, y tenemos la ilusión de que las nuevas generaciones no olviden nunca a quienes nos precedieron en el mundo del arte. Gracias Maestro!
Reproducimos un fragmento del Texto publicado en el catálogo de la Exposición realizada en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, en 1984

El alquimista en su cubil

Por Gabriel García Márquez

Con las primeras cerezas de 1972, en la vitrina de la galería Pyramid de Washington, se exhibió un cuadro que causó un escándalo fácil entre las señoras de sombreros floridos que llevaban a cagar a sus perros en el parque cercano. Parecía ser la fotografía demasiado realista de una mujer en cueros, derrumbada en un mecedor vienés y abierta de piernas frente a los transeúntes sin el menor recato, si bien la expresión de su sexo era más desolada que libertina. La policía ordenó retirar el cuadro, pero su ímpetu se quedó sin razones cuando le demostraron que no era una fotografía sino un dibujo. El arte tiene sus privilegios, y el más raro de ellos es que se le toleren ciertos excesos que no están permitidos a la vida.

El autor de aquel dibujo tan perfecto que hasta la policía de Washington lo confundía con una foto, era un colombiano de 28 años que sobrevivía a duras penas en un cuarto de servicio del barrio de Saint Michel, en París. Su nombre no le decía nada a nadie: Darío Morales. Su esposa, Ana María, estaba peor que él, porque además estaba encinta. Pagaban el alquiler del cuarto limpiando a gatas las escaleras del decrépito edificio de seis pisos. De noche, Ana María dividía el espacio con una manta para poder dormir, con su niña dormida en el vientre, mientras su esposo pintaba hasta el amanecer. Como no tenía bastante luz, Darío Morales oprimía con cinta pegante el interruptor regulado de la escalera, de modo que no se apagaba cada minuto, como estaba previsto, sino que permaneciera encendido toda la noche mientras él pintaba. En Francia hay delitos más graves que ese, por supuesto, pero ningún otro les duele tanto a los franceses. / Por Gabriel García Márquez

Darío Morales (Cartagena 1944 – París 1988). Dibujante, grabador y pintor. Estudió desde la adolescencia en a Escuela de Bellas Artes de su ciudad natal. En 1962 ingresó a la facultad de Artes de la Universidad Nacional de Bogotá. Su primera exposición tuvo su primera exposición de importancia en la Biblioteca Nacional. Ese mismo año contrajo matrimonio con Ana María Villa, quien fuera la modelo de gran parte de su obra erótica, y viajó becado a París a estudiar grabado en el Atelier 17. Expuso reiteradamente en Estados Unidos y Europa. Su obra, de gran contenido teatral, estaba lejana de toda vanguardia y privilegiaba el cuerpo femenino que era representado en forma casi fotográfica. La obra de Manet y de Ingres fueron de gran influencia en su universo pictórico.

Obtuvo el premio de Pintura en el VII Salón Francisco A. Cano (1963), el premio en Dibujo en la Exposición Panamericana de Artes Gráficas del Museo La Tertulia de Cali (1970), el premio en Dibujo en el primer Salón Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Tadeo Lozano de Bogotá (1972) y la Medalla Instituto Colombiano de Cultura (1986). Fueron de gran importancia para su reconocimiento las retrospectivas realizadas en el Salón Avianca de Barranquilla (1983) y la que realizara en el Museo de Arte Moderno de Bogotá (1984) y su muestra individual en la galerías Pyramid de Washinton y en la sala Aberbach Fine Arts de Nueva York. Murió en París en 1988, a los cuarenta y cuatro años, de una penosa enfermedad.

 

 

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Artículo publicado por el equipo editorial de Primera Plana

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